¿Qué es el interés compuesto?
El interés compuesto es el efecto de reinvertir los rendimientos: los intereses que ganas se suman al capital y, a partir de ahí, también generan intereses. Con el interés simple solo rinde el capital inicial; con el compuesto, el crecimiento se acelera con el tiempo. Por eso el tiempo y la constancia en las aportaciones suelen pesar más que intentar acertar el mejor momento para invertir.
Fórmula del interés compuesto con aportaciones
VF = C × (1 + i)n + A × [((1 + i)n − 1) ÷ i]
Donde VF es el valor final, C el capital inicial, A la aportación mensual, i la rentabilidad mensual (rentabilidad anual ÷ 12) y n el número de meses. Esta calculadora capitaliza mensualmente y supone que aportas al final de cada mes.
Ejemplos de cálculo en euros
Ejemplo 1: capital inicial y aportaciones
Empiezas con 10.000 € y aportas 200 € al mes durante 20 años con un 5 % anual. Aportas en total 58.000 € y el capital final estimado es de unos 109.300 €: más de 51.000 € proceden de los rendimientos.
Ejemplo 2: el poder del tiempo
Aportando 300 € al mes al 6 % anual, en 20 años tendrías unos 138.600 € (72.000 € aportados). Si mantienes el hábito 30 años, la cifra sube a unos 301.400 € (108.000 € aportados). Diez años más de aportaciones duplican con creces el resultado.
Ejemplo 3: sin aportaciones
10.000 € al 7 % anual durante 10 años, capitalizando mensualmente, se convierten en unos 20.100 €: el capital se duplica.
Interés simple frente a interés compuesto
Con 10.000 € al 5 % anual durante 20 años, el interés simple generaría 500 € cada año: 10.000 € de intereses en total y un capital final de 20.000 €. Con interés compuesto anual, los intereses de cada año se suman al capital y el resultado sería de unos 26.500 €. La diferencia, más de 6.500 €, procede únicamente de reinvertir los rendimientos. Cuanto más largo es el plazo, mayor es la brecha: por eso empezar pronto, aunque sea con poco, suele ser más eficaz que esperar a tener una cantidad grande. El mismo efecto actúa en tu contra con las deudas caras, como las tarjetas revolving: los intereses no pagados también generan intereses.
La regla del 72
Un atajo mental para estimar en cuántos años se duplica tu dinero: divide 72 entre la rentabilidad anual. Al 6 %, unos 12 años; al 4 %, unos 18 años. También funciona al revés para ver cómo la inflación reduce tu poder adquisitivo.
Qué tener en cuenta
- Rentabilidad no garantizada: los mercados no suben en línea recta. Usa estimaciones prudentes y prueba varios escenarios.
- Inflación: si introduces una rentabilidad nominal, el resultado está en euros futuros. Resta la inflación esperada para verlo en euros de hoy.
- Comisiones e impuestos: una comisión anual del 1 % puede reducir mucho el capital final a 30 años. En España, los rendimientos tributan en la base del ahorro al venderlos o cobrarlos.
- Constancia: automatizar una aportación mensual suele ser más eficaz que intentar adivinar el mercado.
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Contenido informativo y educativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal ni de inversión. Revisado el 06/10/2026.